sábado, abril 28, 2007

“El problema principal de la democracia son los medios” sostiene Rafael Roncagliolo

Las democracias andinas están en el centro de la mira. ¿Por qué? Puede parecer un detalle, pero es muy simbólico que la tercera oleada democrática, la “mas extensa y duradera”, se inicio en 1978 con la elección de Jaime Roldós. A partir de ese año se fueron derrumbando los regímenes militares que gobernaban en casi toda la región.

Rafael Roncagliolo es un reconocido periodista y sociólogo peruano que ha trabajado desde hace muchos años en organismos internacionales, ONGS y asociaciones de prensa internacional. Actualmente se desempeña como Director del Programa International IDEA (Institute for Democracy and Electoral Assistance) y como tal estuvo en Quito para la presentación de dos libros indispensables, “La política por dentro” y “La política y la pobreza en los países andinos”.

Usted afirma en “La política por dentro” que el papel de los medios constituye el problema principal de la democracia, ¿Por qué?
Si retrocedemos a principios del siglo XX, el principal escenario de la política era la plaza pública. Actualmente, la plaza pública es la televisión y ahí se escenifica el debate político. Si bien, eso ha traído más transparencia, ha significado la transformación del ciudadano en consumidor y al ciudadano hay que convencer, al consumidor seducir. Con ello la política ha cambiado porque las relaciones eran cara a cara, hoy son mediáticas. Antes se hacían propuestas, hoy spots publicitarios.

¿Hay una relación perversa entre políticos que piensan que la forma de hacer política es llamar la atención de las cámaras de TV, mientras la TV resalta lo escandaloso de lo político porque es un espectáculo que ofrece rating?
Correcto. La agenda de la política hoy día la imponen los medios y es una agenda que privilegia el escándalo parlamentario o el hecho de corrupción, al punto que ser político es ser casi un delincuente. Pero, además, la mayor parte de políticos al actuar con una lógica mediática dejan a un lado la discusión de los temas importantes para concentrarse en los temas que les ofrece mayor atención de los micrófonos y cámaras.

La agenda la imponen los medios, ¿no es exagerado decir que es el principal problema de las democracias?
El periodista y politólogo mexicano Héctor Aguilar Camín suele decir que “la tarea de los políticos consiste en resolver los problemas de la gente, no en crearle problemas a la gente”. No se trata de descalificar al periodismo ni a los medios, porque hay quienes hacen o tratan de hacer aquí en el Ecuador y en el resto de la Región las cosas muy bien. Sin embargo, el deterioro de lo político afecta sobretodo a los pobres. Los ricos no necesitan la política, ya tienen el poder económico. En cambio, los pobres necesitan lo político justamente para que se establezcan políticas públicas que equilibren la balanza.

¿Fortalecer los partidos políticos o construirlos?
No se puede generalizar. Que una formación política sea nueva no significa que sea buena. Por lo contrario, que un partido tenga una trayectoria no lo convierte en malo.

Pero con lo volátil de los partidos nuevos y la casi desaparición de los partidos tradicionales, ¿hay oportunidad para fortalecer a los partidos?
Lo de volátiles es cierto: En el Perú, partidos nuevos que en una elección sacan el 20% y arrasan en las siguientes elecciones apenas llegan al 2% y desaparecen. En todo caso, veo en muchas organizaciones políticas intentos por reflexionar y emprender en reformas internas que les permitan fortalecerse.

¿Cómo ve el caso ecuatoriano. ¿El Gobierno de Correa está demoliendo las instituciones democráticas o está volviéndolas construir?
Sería un audaz si opinara sobre el Ecuador. Lo cierto es que en toda la Región no solo hay una época de cambios sino un verdadero cambio de época. El sentido de las transformaciones depende de lo que ustedes mismos hagan.

Existen dos factores para que una democracia funcione: la cultura democrática de una sociedad y el acompañamiento externo. ¿La comunidad internacional ha dado el suficiente apoyo a nuestras democracias?
En 1975 había solo unos 25 países que tenían elecciones en todo el mundo. Hoy son más de 150 países y eso es una buena noticia. Creo que muchos sistemas de integración internacional hacen que hoy sea mucho más difícil el aparecimiento de regímenes totalitarios. Debemos recordar que la democracia y los derechos humanos son los pilares de la globalización.

¿Hay peligros reales para la democracia en la Región Andina?
Por supuesto. La amenaza de golpes militares es una constante. Aunque el principal peligro es que el deterioro de la democracia sea tan profundo que solo quede un cascarón.

lunes, marzo 12, 2007

El arte de las marionetas se llena de ternura con unos Viejos

Pocas veces se puede asistir a un espectáculo donde el elenco es entrañable, agudo, algo cínico y con un humor a toda prueba. Más aún si la mayor parte de los personajes en escena sobrepasan los 70 años de edad y muchos ni siquiera pueden ir al baño solos.

Pero en el universo de las marionetas las posibilidades son grandiosas y no hay límites. Solo el talento y la imaginación del artista. En este caso estamos hablando de Sergio Mercurio, “El titiritero de Banfield”, uno de los grandes del arte de las marionetas para adultos en el mundo.

No es una exageración. En “Viejos”, su nuevo espectáculo y el primero de una trilogía de obras dedicada a explorar el universo de quiee34ns han cruzado un umbral de edad, se recogen no menos de siete técnicas distintas de títeres: los más pequeños (Rosa y Arturo), la tierna pareja de Abuelo y Nieto representados con los pies de los artistas, las marionetas gigantes y quizás las más entrañables Eduviges y más que nadie El profesor, un adorable y sentimental tanguero que durante las cuatro actuaciones en Quito se transformó en la estrella de cada espectáculo.

El arte de Sergio Mercurio no es solo técnica sino pura alma. Los textos están llenos de reflexionas muy profundas, pero al mismo tiempos son divertidos, al punto que en muchos pasajes no hay como parar de reír. Están llenos de poesía y de bellas referencias, pero los diálogos son cotidianos, nada rebuscados o complicados.

El Titiritero ha diucho que la relación con las marionetas es muy cokpleja, que en no pocas ocacxiones él se siente conducido por ellas, si bien comúnmente se cree lo contrario y el mismo término “titiritero” tiene esa connotación de manipulador.

En el caso de los Viejos de mercurio, el asunto es claro. La noche comienza con Tronco, un viejo de recia personalidad, mal genio, algo cínico, pero finalmente muy vulnerable. Las lecciones de vida que da a Mercurio son formidables, precisamente porque no intentan dejar nada. Ni que decir en el instante en que el artista argentino y su compañera, Rosimari Jacomelli (brasileña) de Brasil, entran desde el fondo del treatro con Eduviges y ya no son titiriteros sino “unos angelitos que me traen”, como dice la maravillosa viejecita que oscila entre la demencia, pero tiene la claridad para cuestionar el abandono de los “sueños en cualquier lado”

Luego de la deliciosa ironía de Navaho, un anciano indígena, perdido cerca de un aeropuerto y el juego con los pies de El Abuelo y Nieto, llega el turno, del segundo títere de gran formato: El Profesor. Aparece desde el fondo de la sala y se detiene a conversar con el público, demorando su llegada al escenario pues no quiere tomar la clase de Arte que le exigen en el orfanato.

Todo lo contrario de Tronco, El Profesor derrocha optimismo y simpatía. Pero no se trata de esos insulsos y falsos optimismos sino de una entrega de corazón (como gráficamente se plantea) luego de una vida feliz y amorosa.

El juego con el público (en la última función de Quito fue con el vulcanólogo Hugo Yépez), EL Profesor conquista definitivamente a un teatro ya entregado.

Con Mercurio, El Titiritero de Banfield, el arte de las marionetas llega a un cima que deja en el ratina del público, pero más que nada en su alma, la experiencia de haber compartido una hora y media con unos seres entrañables. Como de otra época.

lunes, febrero 19, 2007

El espejo humeante del arte contemporáneo

Pocos artistas ecuatorianos pueden decir alguno de los grandes diarios estadounidenses le ha dedicado una doble página para comentar en términos elogiosos su obra.

Uno de esos artistas es Eduardo Villacís (Quito, 1969) quien expone con inusual éxito “Smoking mirror” en la Bert Green Fine Arte, una de las más importantes galería de artes de Los Ángeles desde el 11 de enero hasta el 24 de marzo.

Eduardo es un artista poco tradicional, alguien que prefirió un camino alternativo para llegar a las grandes ligas del arte. Su formación la comenzó en las Matemáticas caminó hacia la imagen y fue uno de los primeros creadores en animación digital que hubo en el país, con su Commodore Amiga (una estupenda marca de computadora ya desaparecida) creo imágenes para algunos comerciales de finales de los años ochenta.

Matemáticas-computadoras, para todos quienes lo querían encasillar en lo técnico, en lo publicitario, en lo formal, Eduardo siempre fue un enigma. En su mente y en espíritu estaba el arte, el crear más allá de cualquier limitación formal.

Sus grandes pasiones siempre fueron el dibujo, las novelas gráficas y la música. En su arte se funden las tres: la ironía artística del cómic, la perfección técnica y el ritmo. Eso es “Smoking mirror” o “El espejo humeante”, una exposición que va más allá del arte hasta convertirse en un tema de debate antropológico como revelan las entradas en Internet.

¿Por qué tanto revuelo? Pasa que Eduardo construyó una historia alternativa en la cual no fueron los europeos los que conquistaron y colonizaron América sino a la inversa. Los aztecas llegan a Europa y la conquistan para domesticarla como Améxica.

La exposición se inicia con un hecho paradójico: el desembarco de Colón en costas americanas. Pero en el Museo ficticio montado por Villacís, Colón es capturado por los aztecas acusado de ser un “agente terrorista de los mayas” y luego condenado por ser un inmigrante ilegal (¿les suena?).

Comienza el recorrido irónico. Los aztecas llegan al Viejo Continente y los nativos creen que se tratan de ángeles del Apocalipsis enviados por Dios. El punto culminante de la conquista azteca de la nueva Améxica (el nombre que toma la prehistórica Europa) es –como no- la conquista de Roma y el sacrificio del Papa Inocencio en la hoguera por idolatría.

A partir de allí, la propuesta de Villacís es una combinación de maravilloso arte clásico (al estilo azteca, por supuesto), construcción de fantásticos objetos de guerra y la ironía más fina expresada en los textos que acompañan al visitante dentro del museo.

Smoking Mirror no es únicamente una historia alternativa, sino que representa una cachetada al arte contemporáneo. Como dice Eduardo en entrevista para EL UNIVERSO, “los artistas contemporáneos creen que son mejores cuando más alejados están de la gente e incluso llegan a ser agresivos con el espectador. La mayoría de veces eso encubre la falta de capacidad del propio artista. Yo intento involucrar al espectador, que seamos cómplices y que nos riamos juntos”.

Por último, si alguien aún lo piensa: la visión alternativa de Eduardo Villacís tampoco significa una idealización de las antiguas civilizaciones americanos. “Creo que la historia alternativa, en realidad sería una réplica exacta de lo que vivimos ahora”, dice el artista sin un asomo de pesimismo ni de ironía, solo de realismo.

Aunque confiesa que le obsesiona el racismo que aún vivimos en un país como el Ecuador: “Partí de preguntarme, cuántos Leonardos Da Vincis, cuántos Einsteins fueron esclavizados o asesinados por los colonizadores y de ahí nació Smoking Mirror”.

La visión irónica de Eduardo Villacís también podrá ser observada en la próxima Bienal de Cuenca, donde exhibirá "Pretéritos futuros", una elaboración colectiva que elabora una historia burlesca y oscura de lo que será el "Imperio Ecuatoriano" hacia el año 2 500. Toda una experiencia.

jueves, febrero 15, 2007

C i e g o s

Carol Murillo Ruiz

A César Ricaurte

Me gustas cuando callas porque estás como ausente. Ausencia que precede a la vida del cuerpo, a la facilidad con que olvidamos que pensar en el amor no hace sentir amor.
Robo versos para salir del río. Robo una tajada de cielo. (Pocos ven que tienen menos cielo que ayer). Versos que agitan el agua del charco y su espuma. Pienso en el amor que deja de sentirse y vuelve del mar sin descanso.
Una sirena rueda encima del torbellino. La veo. Me ve. No siente que soy distinta sino que soy su espejo, su silueta sin piernas. La veo. Es fresca, húmeda, silvestre. ¿Soy su espejo? ¿Soy su contorno de escarcha salada? No lo sé. Pero la sigo mirando a través de su perpetuidad acuática. El amor se ve en su espalda y el agua que la anega. Ella inunda el mar. Es ella. La sirena. La silueta de paz que se salvajiza cuando la descubro. Podrá nublarse el sol eternamente. Mi silueta se esfuma en la ola.
Vi pasar flores rojas y verdes en San Valentín. Todos rojizaban su estilete de amor. Todos cortaban el color de la naturaleza para enseñar cuán verde o maduro es su amor. Caí en la trampa. Bebí un tinto sin corpus. Comí un poco de sangre animal. Tomé el aliento del chocolate. Y. Desmayarse, atreverse, estar furioso, áspero, tierno, liberal, esquivo, alentado, mortal, difunto, vivo, leal, traidor, cobarde y animoso. Esquiva. Sigo robando versos en esta intercalación sin ritmo. De amor desmayado.
Se ha perdido el mar. Queda la tierra. Llena de esculturas bautizadas por azar. Hambrienta de temporalidad. Brotando como vida ajena. La tierra y su distancia. Queda la senda que improvisa un destino. Quedo loca, encima de una meseta, cerca del abismo, de la hoya del tiempo.
El día que me quieras tendrá más luz que junio. Y julio. Porque la paz viene del son que perece en la primera boca del claustro universal. Tiempo. Meses. Viene el revuelo. La ternura que se vuelve estorbo. Vienen fechas ilusas y carpas que amasan la brisa de ayer. Viene el celaje de una flor cayendo en picada. Un pétalo.
¿Por qué recuerdo lo que no existe? Algo grandioso y blanco. ¿Por qué enaltezco el amor que se riega en la garganta y, rápido, acude a un sanador de venenos para que no alcance el vientre? Es tan corto el amor. Pócima rancia montada en un pedestal de tristeza. Yo soy esa mujer que vive alerta. Que rompe. Y esconde el espejo. Y cata la pócima.
Nada calza en la tierra como el agua. Es materia y narcótico líquido. Es el pasaje del motor humano andando la ruta. Agua. Amo tu risa de naranja. Amo la tierra mojada de ti agua.
Tengo que irme. El mundo es pequeño. Lo azul no me alcanza. He conocido el amor y su luz vertical ha roto mis ojos. No veo nada. Veo el fondo del tiempo. Veo la piedra del agua. Mi ahogo. Enfermedad que crece si es curada.
Amo tu corazón sin corazón atado. Amo lo que no me puede dar tu beso. Lo que me quita la palabra.
Me voy. Dime por favor dónde pueda caminar sin ver tus huellas. Dónde ir para quedarme ciega. Dónde correr a depositar tus ojos también ciegos.

Febrero 15, 2007.

San Valentín

"... me quedo con los consejos del escritor Mike George , cuando alerta sobre el hecho de tener que recurrir a estímulos como el consumo para mantener el amor, "la gente piensa que el mundo está sólo ahí fuera y no conoce su mundo interior, no crea su mundo interior, porque la tele, la publicidad y los otros, lo crean para cada persona. Si utilizas el mundo para estimularme, te haces dependiente de él. Y así, todos dependen de que se les estimule para no sentirse vacíos". Según George, cuando el amor fluye es lo más poderoso y, el mejor secreto, mucho más que un Valentín, es comprender que "para experimentar amor necesitas dar amor. La paz es, el amor hace, y la felicidad recompensa. Y puesto que el hábito más profundo del ser humano es encerrarse, sólo si te abres para dar, serás capaz de recibir."

(El cuarto bit, La Vanguardia)

El nuevo blog

Estimado Paul:

Ya llegué a un acuerdo con el Diario y voy a comenzar a publicar un blog con mis artículos. Ya puedes poner un enlace en tu blog (muchas gracias) y a su vez yo colocaré un link en el nuevo sitio.


El blog se llama (obviamente) La Caja.


Un gran abrazo,


César

jueves, agosto 31, 2006

Cambios

El nuevo nombre responde a una nueva estructura donde habrá espacio para que posteen amigos y otros invitados. La idea es que este sea el sitio donde vayamos dejando esos apuntes de ese cuaderno de andar por casa (gracias Valdano) que solemos llevar para afrontar la cotidianidad.

Voy a abrir otros blogs para separar la producción poética y el blog colectivo.

Gracias a todos quienes han leído y a quienes han dejado sus comentarios. A los amigos bloggers que tan generosamente han establecido enlaces con este sitio. Los invito a seguir construyendo juntos en esta experiencia que no desaparece, solo se transforma. Como todo y cualquier cosa.

viernes, agosto 04, 2006

Superman returns

Por Fernando Larrea

Superman Returns debe ser la mayor desilusión comercial de este verano para Hollywood. Esta iba a ser la película más exitosa de la temporada, según muchos analistas, pero con un costo de más 200 millones de dólares y una ganancia de taquilla que, hasta ahora (cuando la película ya está empezando a desaparecer de las cartelera), ni siquiera cubre esos costos, este film está muy lejos de las esperanzas de los jefes de estudio y productores.

Claro que con lo que ha ganado fuera de Estados Unidos, donde ha sido vista por millones, y lo que seguramente obtendrá cuando el DVD salga a la venta en cuatro o cinco meses, no solamente la inversión original será recuperada, sino que la película será considerada un triunfo comercial, después de todo.

Pero el hecho de que Superman Returns no haya tenido el éxito esperado hasta la fecha tiene a los expertos confundidos. ¿Por qué una película que es el epítome de un muy bien empaquetado escapismo y que obtuvo, en general, buenas reseñas de los críticos no ha logrado llamar la atención del público de forma tan masiva como se pensaba? Al fin y al cabo, aquí tenemos un superhéroe, actores atractivos, impecables efectos especiales, una buena dosis de acción y romance, pero con un adecuado toque de humor, y una o dos sorpresas que son los necesarios puentes hacia las secuelas.

Yo creo que parte del problema es que Superman es el superhéroe más viejo del mundo, si excluimos los clásicos, como Hércules, Aquiles, etc. El personaje nació en los comics en 1939 y ha sido, desde entonces, el padre simbólico de todos los otros: el Hombre Araña, Batman, Flash, los Hombres X, etcétera. Lograr decir algo nuevo sobre este personaje es difícil. Lograr que parezca novedoso y moderno lo es aún más. En los comics ya se ha intentado todo: le han colocado en todo tipo de situaciones, le han dibujado más joven, con el cabello largo, con diferentes uniformes, con otra actitud; le han reducido los poderes, se los han aumentado, le han dado enamoradas y amantes, han concluido su interminable noviazgo con Luisa Lane en uno de los más esperados matrimonios de todos los tiempos.

Entonces, ¿qué se puede ofrecer de nuevo en la historia de Superman? La película pretende lograr la proeza de renovar la historia de este personaje y, al mismo tiempo, ser consistente no sólo con la mitología del superhéroes, pero con su historia cinematográfica. En efecto, Superman Returns empieza, de alguna forma, donde las películas de los 70 y 80 terminaron. Por ejemplo, Bryan Singer, el director, escogió a Brandon Routh, el actor que encarna a Clark Kent, al menos en parte por su parecido físico con Christopher Reeve, el Superman de esas películas de hace más de dos décadas.

Otros detalles abundan: la música, las referencias a situaciones pasadas en los filmes anteriores, ciertas escenas que guardan enorme similitud con otras de aquellas películas. Incluso el ritmo parece respetar el de antaño: contrariamente a las películas de este tipo actuales, que brindan una constante y rápida cadena de escenas de acción intensa, Superman Returns alterna la acción con diálogo, romance e incluso introspección.

Al mismo tiempo, hay significativas diferencias. Los efectos especiales son mucho mejores que los de las películas de Superman con Reeve y el tono es, en general, más dramático. El peso de los personajes es también distinto: Clark Kent es tan opaco que nadie, ni el espectador, parece reparar en él, mientras que Superman tiene una presencia enorme en la pantalla. Es más, la figura de este superhéroe ha dejado de ser cercana, casi la de un amigo, para convertirse en algo más lejano y con ecos mesiánicos.

La trama es simple: Superman ha desaparecido por espacio de cinco años. El mundo se ha adaptado a su ausencia. Cuando él regresa, después de haber visitado los restos del planeta Krypton, se encuentra con que Luisa Lane vive con alguien y tiene un hijo. Al mismo tiempo, Lex Luthor ha salido de la cárcel y ha viajado a la Fortaleza de la Soledad, de donde roba unos cristales kyptonianos. La película, entonces, se concentra en dos frentes: la relación entre Luisa y Supermán, y la amenaza que supone para la Tierra el nuevo plan de Luthor.

Superman Returns es, en general, una entretenida película. Tiene algunas escenas excelentes, especialmente porque el uso del ritmo al que antes hice alusión crea un tipo de expectativa que no se logra en películas donde las escenas de acción se suceden sin pausa alguna. Y ayuda el hecho de que Superman sea realmente supermánico, si cabe el término, y no una de esas versiones diluidas que encontramos en ciertos cómics o en la serie animada, por ejemplo, que se caracterizaba por las palizas que recibía este personaje en cada episodio. Aquí parecería que hay pocos límites a sus poderes, así que ese temperamento distante, así como la forma tan calmada, se podría decir, en que la cámara se detiene en la expresión de su rostro, construyen esta imagen mítica que conocemos de sobra, pero que aquí se expande hasta llenar la pantalla.

En otras palabras, Superman no está aquí solo para mostrar lo que un semidios puede hacer, sino lo que un semidios es. Y esto es un cambio bienvenido con respecto a todos estos superhéroes se pasan la película entera (cualquiera que ésta sea) brincando de aquí para acá y rompiendo cosas y mostrando una expresión de completa intensidad hasta para abrir una lata de gaseosa.

Lastimosamente, si bien la consistencia en las premisas básicas del tema y los personajes de Superman son bienvenidos, la consistencia en la temática no lo es. Volvemos a lo mismo de siempre: Luisa Lane metiéndose en problemas, Lex Luthor creando problemas y Superman asombrosamente descuidado: por ejemplo, si se va cinco años fuera de nuestro planeta, ¿cómo es posible que deje su famosa fortaleza sin algún tipo de mínima seguridad como para que nadie pueda entrar? Hasta en los comics solía existir una llave enorme, de muchas toneladas de peso, para abrir una cerradura igualmente grande, de tal forma que nadie que no fuera Superman podía abrir la puerta a su refugio.

Uno podría también preguntarse si no hay otras mujeres en el mundo aparte de Luisa Lane, si no hay otros sitios donde trabajar aparte del Diario El Planeta, si no hay otros sitios donde vivir aparte de Metrópolis... ¿Acaso cinco años no son tiempo suficiente como para que algunas cosas cambien?

Pero claro que hay un cambio, un cierto giro en la historia que seguramente causará olas en cualquier secuela que haya de esta película (si es que la hay). No voy a hablar de este giro porque no quiero arruinar la sorpresa, pero déjenme expresar mi opinión: este asunto no me satisfizo en lo más mínimo. Y no tanto porque cambia un poco la mitología de este superhéroe, sino porque con los años he llegado a la conclusión de que si bien hemos aceptado las absurdas premisas de Superman, de ahí en adelante el personaje debería ser desarrollado con consistencia y lógica, y este giro le quita, en mi opinión, cualquier ilusión de verosimilitud a la historia de Superman. Además, ata esta historia de manera irremediable a los lugares comunes de los que antes hablábamos, en vez de darle al personaje la libertad para renovarse y buscar nuevos horizontes.

Quizás, sin embargo, estoy pidiendo demasiado de un personaje y una película cuyos únicos propósitos son entretener a un público. Y en este sentido, creo que este film cumple perfectamente su cometido.

La política espectáculo (3)

La alienación del espectador en beneficio del objeto contemplado (que es el resultado de su propia actividad inconsciente) se expresa así: cuanto más contempla menos vive; cuanto más acepta reconocerse en las imágenes
dominantes de la necesidad menos comprende su propia existencia y su propio deseo.

La exterioridad del espectáculo respecto del hombre activo se manifiesta en que sus propios gestos ya no son suyos, sino de otro que lo representa. Por eso el espectador no encuentra su lugar en ninguna parte, porque el espectáculo está en todas.

Guy Debord, La sociedad del espectáculo, 1967

La política espectáculo (2)

"A medida que la necesidad es soñada socialmente el sueño se hace necesario. El espectáculo es la pesadilla de la sociedad moderna encadenada que no expresa finalmente más que su deseo de dormir. El espectáculo es el guardián de este sueño".

Guy Debord, La sociedad del espectáculo, 1967

La política espectáculo

Telepolítica

jueves, agosto 03, 2006

Una lectora

Este correo es para agradecerte por los artículos que escribes; sabes me ayudan a juzgar mejor las cosas y situaciones que me rodean, a ver con claridad cosas que no había analizado antes ; creo que primero porque vivo tan rápido y a veces monotamente y segundo porque yo sé que no tengo un pensamiento crìtico tan desarrollado. Sabes creo que si los Ecuatorianos tuvieramos un pensamiento crìtico mas desarrollado cometeríamos menos errores y no seríamos engañados tan fácilmente. Lamentablemente en nuestras universidades el desarrollo del mismo no es una prioridad; doy clases en la universidad católica de Guayaquil; doy clases de composiciòn en Inglès y las combino con lectura crìtica para ayudar a mis alumnos a presentar mejores argumentos cuando escriben; y de hecho es lo que se hace en este tipo de clases. He investigado sobre el desarrollo del pensamiento crítico y me gusta y estoy tratando de aplicarlo en mis clases y vida diaria ya que cuando estudié nunca me hablaron del tema. Bueno ahora me tengo que ir.
Gracias otra vez.
Gabriela Muñoz